Recuerdo la emoción de niña de esperar a que mi papá regresara una noche con el rollo de la cámara revelado. Ese precioso objeto, esa cámara que salía a hacer su magia en los eventos especiales y en los viajes; que con 24 o 36 imágenes contaba la historia de lo vivido. Esperar esa momento, abrir el sobre y ver las fotos, algunas que simplemente salían negras y otras que demostraban lo que habíamos vivido. Lejos de ser perfectas, eran reales.




Cierro los ojos y vuelvo a ser esa niña que pasaba las horas viendo álbumes de fotos dónde mi abuelita, analizando los retratos que habían en la pared de su sala familiar.  También me vienen a la memoria, esos momentos abriendo una gaveta en casa de mis papás, con los sobres de las fotos reveladas que mi mamá no tuvo tiempo de clasificar.


Cuando tenía aproximadamente diez años, me propuse organizar las fotos que contaran mi historia. Hasta la fecha tengo el álbum; me gusta visitarlo de vez en cuando, revivir todo tipo de momentos y emociones.




¿Por qué les cuento esta historia? El año pasado, mi sobrino de siete años durante una sesión me dijo, “tómame esta foto y luego me la imprimes”. No era la primera vez que me lo pedía, así que este año me propuse hacerle un álbum a cada uno de mis seis sobrinos. De momento, llevo dos álbumes completos. No me alcanzan las palabras para describirles la emoción de los niños al verse de bebés, de tocar las fotos, de sacarlas, de llevarlas hasta el colegio y enseñárselas a sus maestras. Recientemente, entregué un photobook de Primera Comunión y me conmovió mucho la expresión de los hermanos al recordar ese día.




Esto me hace pensar lo importante que es para todos nosotros, tener nuestros recuerdos en físico,  ya sea en una pared, en una mesa de noche o en un álbum o photobook.  Cuando fueron los incendios en Estados Unidos, constantemente pensaba que si estuviera en esa situación, haría lo imposible por salvar mis fotos.  




Dejemos de acumular fotos en celulares, en la nube y en discos externos, y empecemos a imprimir las más significativas. Con gusto puedo apoyarlos en el proceso.




Hasta la próxima,




Mercedes